miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿Casualidad?


Un día de septiembre 2016,  en un pueblo de  Málaga, cuando la vida y el mundo sigue su dinámica de historias y acontecimientos  yo en silencio observo que Jesús me  invita a mirar,a ensanchar mi corazón, a seguir dejándome  mirar por Él, y a conectar mi  vida con los demás.

Hoy recibo un regalo de Dios y una sorpresa  bonita y oportuna. 
¡Qué bueno y qué suerte! 
Tener la oportunidad de observar unas manos hermosas.
Manos en las que veo plenitud, sentido, vocación, luz, amor.
 Son manos que me cuentan una historia
que saben de la alegría de la angustia y la enfermedad.
Manos que supieron  mirar, escuchar,acoger, acompañar y actuar.

Gracias  Madre María Padilla por tus manos,por demostrarme que debo seguir el camino emprendido, siempre con mis manos abiertas a la sorpresa y al Espíritu

2 comentarios:

  1. Deben ser más que maravillosas las manos de la madre Maria Padilla, para que hayan inspirado unas palabras tan hermosas. Dios las bendiga a ambas y bendiga sus manos, con las que ayudan a hacer de este mundo un lugar mejor.

    ResponderEliminar